Como un ave de paso,
emigrando a tu sur,
a mi centro.
Elevando mis alas con tu aire,
creando mis tormentas,
en mi.
Amando,
fugaz,
amante.
Con miedo,
con ansias,
despavorido.
Huracanado,
totalmente desorbitado.
Y la calma en tus ojos,
desentendido,
con un aroma a tranquilidad.
Y dejas conmigo tu fantasma,
para que siga atormentandome,
muriendome,
sin matarme.
© Juan Manuel Ramos