
Desarmame el cuerpo...
que no existan formas de repararme...
Que tu saliva recorra mi abdomen,
y juegue tu lengua en mi sexo,
envenenándome la tranquilidad.
Que tus manos se aferren a mi cintura
y tus ojos clavados en los mios,
mirando el placer,
la lujuria.
Que se desaten huracanes en mi cuerpo,
que golpee tu vientre contra el mio,
que nos arda la piel, se consuma el tiempo,
se derrame la satisfacción dentro tuyo,
y se derrumben los estereotipos que nos diferencian.
© Juan Manuel Ramos
© Juan Manuel Ramos