
Las luces siempre van dejando espacio a la oscuridad que, lentamente,
invade las voces que se escuchaban y rompían el silencio.
Y hoy somos uno cada uno.
invade las voces que se escuchaban y rompían el silencio.
Y hoy somos uno cada uno.
Los cuerpos se deslizan por el efímero tiempo que no nos queda
y nos va desnudando el alma, golpeando con los puños sobre el aire,
con los pies en el cielo y los colores desdibujados de una sonrisa putrefacta,
una que quedó de la miseria.
y nos va desnudando el alma, golpeando con los puños sobre el aire,
con los pies en el cielo y los colores desdibujados de una sonrisa putrefacta,
una que quedó de la miseria.
¿Que hay en el beso de la eternidad
si el tiempo se derrite en las muñecas de aquellos que se encarcelan a la vida apagada y oscura?
¿Que hay en los labios sonrientes de la desgracia
y la última palabra de esto que tuvimos?
si el tiempo se derrite en las muñecas de aquellos que se encarcelan a la vida apagada y oscura?
¿Que hay en los labios sonrientes de la desgracia
y la última palabra de esto que tuvimos?
Nada.
Hoy solo somos uno... cada uno.
© Juan Manuel Ramos.