
Hay noches en que la mente
me va dibujando las historias mas bonitas
en el mundo de la fantasía en el que me encuentro encerrado
cada vez que la oscuridad me absorbe las energías
para clavar las uñas en el presente.
Esas noches convive mi absoluta soledad
con mi pensamiento,
tan íntimo, tan sagrado.
Hay noches que la luna simplemente ilumina
las esquirlas del pasado,
las migajas de la nostalgia apoyada sobre mi almohada,
abrazándome, cruzando sus brazos por mi pecho,
apretándome bien fuerte para que no escape de su lado,
o ella de adentro mío.
Y las noches parecen eternas...
y convivo con ellas como dejando la esperanza en los brazos
del fantasma que duerme en mis sombras
creadas por los miseros destellos del juicio.
Mis ojos se cierran dejando que los sentimientos divaguen
y jueguen entre las ramas de este amor
que no tiene raíces.
© Juan Manuel Ramos
© Juan Manuel Ramos