
Me agarró de la cintura, me besó el cuello y me apretó tan violentamente suave.
Sin despegar sus labios de mi piel me fue dando vuelta para quedar frente a frente.
Me agarro de la nuca con su mano derecha, entrelazando sus dedos con mi pelo
y me apretó tan ferozmente delicado contra sus labios.
Nos comimos las bocas, con los ojos cerrados y el corazón abierto.
Tan impulsivos sus movimientos,
dejaron apoyar nuestros cuerpos contra la fría pared sin desunir aquel beso tan intenso.
Abrí los ojos y lo ví, devorándome con tanto frenesí, tanto arrebato hacia mi suave latir.
Las manos con velocidad desvistieron mas que los cuerpos,
quedando despojados de los harapos que nos visten...
Dos cuerpos en la dulzura incomparable de la desnudez,
la entrega mas suave, violentamente emocional y preciosa del amor.
Sin despegar sus labios de mi piel me fue dando vuelta para quedar frente a frente.
Me agarro de la nuca con su mano derecha, entrelazando sus dedos con mi pelo
y me apretó tan ferozmente delicado contra sus labios.
Nos comimos las bocas, con los ojos cerrados y el corazón abierto.
Tan impulsivos sus movimientos,
dejaron apoyar nuestros cuerpos contra la fría pared sin desunir aquel beso tan intenso.
Abrí los ojos y lo ví, devorándome con tanto frenesí, tanto arrebato hacia mi suave latir.
Las manos con velocidad desvistieron mas que los cuerpos,
quedando despojados de los harapos que nos visten...
Dos cuerpos en la dulzura incomparable de la desnudez,
la entrega mas suave, violentamente emocional y preciosa del amor.
El bello arte de hacer el amor.
© Juan Manuel Ramos