De nada sirve que mis palabras desnuden todos mis sentimientos
si lo único que quieres es creerte la mentira que tu mente va creándote
en un juego de suposiciones y fantasías sin lógica.
Mis manos tiemblan, ¿no las ves?
Estoy entrando en la desesperación de hacerte reaccionar
de ese exilio que tus supersticiones crédulas,
necias, te han arrastrado.
Das media vuelta después de alterar tu voz
y te encierras en el cinismo y la soberbia que te cubre el cuerpo.
Me dejas con las palabras por el suelo,
con el dolor en el alma.
Y tus pasos van dejando las sobras de la ignorancia,
de la arrogancia.
Tu orgullo una vez mas te aleja de lo que eres.
Mis ojos hoy, lloran por ti.
© Juan Manuel Ramos