ÉXODO



Hoy se acaba nuestra historia.

Con lágrimas en los ojos debimos decir adiós,
porque el amor nos hace daño.

Hoy se pausa mi vida,
por el miedo, por la cobardía, por lo imposible.

Hoy la noche huele a ausencias,
a fríos en el alma, a soledad.

Por ser parte de tu vida me convertí en un pesar,
en la tristeza que tus ojos deben mostrar,
en el sonido de las lágrimas que nunca te quise escuchar.

Opaqué el cielo por el temor de que se cayera,
que aplastara este amor.

Hoy me desnuda el frío los mas hondos sentimientos,
los mas preciados.

Hoy tu nombre no sonó en mis labios,
y mis labios no han sonado.

Como una última canción sin armonía,
como un último verso sin autores,
un epígrafe escrito en el agua.

Dejando la felicidad entre los árboles,
entre la oscuridad persuasiva de la noche,
entre tus pasos hechos y los míos quedados atrás.

La deficiencia de la mente no entiende al corazón,
no sabe de razones ni lógicas,
humillada por la cobardía,
por la soberbia.

Tu sonrisa perdida en la nostalgia de alguna madrugada,
en las nubes que disipan la que, una vez, fue nuestra luna.

Y como un golpe al alma, este "adiós",
despedaza mi seguridad, mi fe, mi esperanza, mis ilusiones.

El viento arrastra consigo cada una de las palabras
y las guarda en el lugar mas pequeño de la memoria,
dejando espacio a nuevos aprendizajes.

Muerdo mi labios disimuladamente
para callar las lágrimas del alma,
para enmudecer mi llanto.

Y cierro mis ojos por última vez para imaginarte conmigo,
para creerme que aún estás, que nunca te fuiste,
que nunca debimos emigrar del amor.




© Juan Manuel Ramos

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