DESPUÉS DE VIVIR



Esa manía de pensar en negativo que tenemos,
sin entender cuanto es lo que nos aman,
dejando que el tiempo se adueñe de nosotros,
convirtiéndonos en esclavos de la incertidumbre.

Pensemos menos y vivamos mas,
no nos dejemos ahogar en una gota de inseguridad.

Somos ángeles con alas que volamos por todo el cielo,
no ganamos nada encerrándonos en una burbuja de la duda,
de la desconfianza, cuando vemos todo el espacio que tenemos para volar. 

Que no se cierren las alas... que queda mucho recorrido por hacer!


Hay momentos difíciles de sobrellevar en la vida.

Hay historias oxidadas que se guardan en lo mas profundo de la memoria,
y otras que las llevamos atadas a los pies.

Hay miradas que cierran sus ojos y nos dejan a oscuras en el camino.
Hay labios que no besan mas y palabras que se escuchan decir en silencio,
en un lenguaje desconocido, lo que aprendimos o nos falto de aprender.
 
El recuerdo se ahoga en la nostalgia de las manos que debimos soltar
para emprender ese vuelo eterno, sin saber descansar,
una vez salidos de nuestro lecho infantil.

Hay obstáculos en la ruta que escogimos
y lágrimas sobre el vidrio de la nave que nos lleva a lo incierto.

Hay mujeres de hierro y hombres llorando a un lado nuestro.

Hay rostros de vejez, y viejos trapos que vistieron la esperanza,
colgando de las nubes.

Hay luces para los ciegos en el alma.

Hay manos rasposas calmándonos y palabras de aliento del fracaso,
de la frustración.

Hay tanto calor de abrazo guardado en la distancia
y tanto amor por cruzar el mar del olvido,
subido en un trozo de perdón.

Hay tanto que sentir y tan corta la vida.

Pero hay vida después de la vida,
solo para quién supo vivirla.



© Juan Manuel Ramos

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