SER INCONFORMISTA



Me invanden algunos recuerdos de vez en cuando al sentir agobiada mi cabeza de escribir.
Me inunda la nostalgia al recordarme en mi lugar, en mi espacio chiquitito de dos horas, donde tenia el poder inmenso y la responsabilidad de que alguien se pudiera sentir cómodo en mi compañía. Recuerdos que aun tengo, tan presentes, y esas cosas (que aun hago, sin ese espacio, sin esa responsabilidad) me fueron haciendo cada vez menos cobarde o mas corajudo para algunas situaciones, de la vida, claro.Para aquellos que no me conocen, desde chico he trabajado en la locución en radios importantes de mi ciudad, trabajo que amo, ya que, poder expresarse con palabras y con letras (creo), es un don que mi Dios me ha dado. Y el privilegio de compartir micrófono, el mismo trabajo, estudio o lo que sea, con gente que quiero y admiro, me llena de placer.
Y saber que lo hice bien, saber que siempre hago casi todo bien, aunque no quiero aceptarlo.
A mas de uno le habrá pasado de extrañar aquel trabajo que, a veces, nos cansaba, ¿no?
Tener que respetar horarios, siempre la misma rutina, las mismas situaciones cada día, el mismo compromiso, ese algo olvidado siempre, y esperar ansiosos la hora de salida para poder regresar a casa, con la esperanza de tener fuerzas para bañarnos y pasar un rato con la familia, irnos a casa de algún amigo, o alguna disco, pero al final, terminamos tirados en la cama "un ratito nomas", que siempre es dos o tres horas. Bueh, a mi me pasaba exactamente lo mismo, solo que después de esas horas de haberme quedado dormido, salia de mi habitación, iba a la cocina, abría la heladera, sacaba algo de comer y me tiraba en un sillón a ver tv hasta las seis de la madrugada.
Nos pasan siempre cosas raras, o al menos a mi. 
Pero el ser humano es un ser inconformista, y así y todo, vive.






© Juan Manuel Ramos

SEGUIME EN INSTAGRAM

@juanmanuelrss