Hay amores que no se entierran nunca, hay personas que sobreviven a las
tempestades a las cuales nosotros arrastramos bruscamente intentando poder olvidar ciertos momentos, o saltearnos un tiempo de nuestra historia,
dejÔndolo olvidado, sin recuerdos, como si hubiésemos estado con los ojos cerrados durante unos cuantos meses, años, o lo que fuera. Sin querer, no nos damos cuenta que solo lo estamos ocultando para el resto de la gente, para esos que no importan, los que "son de palo". Porque en verdad, sabemos que ese trozo de nuestra historia, aun sigue estando, existiendo en la memoria, quizÔs también, en el corazón.
Y dejamos semillas dentro nuestro que van floreciendo con el tiempo de ausencia de algo o de alguien, que un dĆa se hacen arboles llenos de flores, y ya no nos cabe en el cuerpo por lo que tenemos que desahogar de alguna manera. Esas semillas, a las cuales nunca le tuvimos fe, a las cuales sentĆamos con repugnancia dando vueltas dentro nuestro al terminar ese amor, dio sus flores, que son las cositas pequeƱas pero hermosas que han quedado de aquella relación que hemos querido enterrar.
Y los sueños se recuerdan, tan profundos y tan llenos de nosotros. Los buscamos y los adaptamos a la realidad que estamos viviendo, dejando aquella otra voz que daba su opinión atrÔs, porque forma parte del pasado, si, pero también del presente porque ese sueño era de a dos, y no podemos adaptar a otra persona al mismo, como arrastrÔndolo a nuestro pasado-presente-futuro (porque muchas veces esos sueños se realizaran).
Y se nos hace por fuera un jardĆn lleno de rosas y flores, de las mas hermosas y grandotas. Pero pronto vendrĆ” una decepción porque no era lo como lo habĆamos pensado antes, claro, ahora no es la misma persona con
quien, juntos, lo imaginĆ”bamos, y se frustran muchos sueƱos, como matando la esperanza, como una tormenta de granizo que arrasa con todo ese jardĆn que muestra un poco de nosotros, que nos da un poco de perfume de ese ayer que fue nuestro, al cual disfrutamos, luego no quisimos y que despuĆ©s, obligadamente, con tiempo, con un poco de razón, y de sentimiento, empezamos a rescatar las hermosas cosas para sacar a luz las maravillas que eso nos dejo y reaccionamos, de que tan importantes han sido las cosas y las personas en nuestra vida.
El pasado nos va formando, el presente revive al pasado
y en el futuro, estĆ”n esas cosas que creĆmos haber enterrado.
© Juan Manuel Ramos