Deja caer mi ropa al suelo,
que desnudo quiero acariciarte.
Deja a mi mano recorrer tu cuerpo,
tocarte, desearte
y llévame al mundo del que me has hecho adicto.
Deja que mis labios rocen el caudal de tu pasión...
y que mi idioma dibuje mi nombre en vos.
Déjame susurrar en tu oído
la respiración agotada del amor.
Deja que te haga el amor una vez más,
y volver a acariciarte... volver a sentirte...
Déjame el goce de darte lo que es tuyo...
quiero cabalgar en tu vientre...
y hacerte mía...
sin acabar.
© Juan Manuel Ramos