Porque ya no se trata de virtud o de deseos...
esto ya es adorar a lo que ya no está,
a lo que estuvo, tal vez, en algun tiempo...
tiempo pasado, tiempo escondido, tiempo regalado.
No tenás que pedirme permiso para posicionarte en mi vida,
eso es desición tuya, del modo que vos te has sentido
dando de vos, y formando parte de mi...
que no necesariamente tiene que ser de la misma forma
en la que yo te recuerdo a mi lado,
pero lo dejo en secreto, para no desterrar sensaciones.
Si, la soledad que me dejó tu cuerpo,
desvanecido por un soplo de la ausencia,
no te lo puedo contar...
hay puertas que no se abrirán jamás.
Yo también me fui de alguna manera,
te dejé en el inmenso agujero de la duda...
en los sueños de cartón bajo la lluvia,
en la lluvia seca que va muriendo la vida.
Siempre me voy a animar a decir lo que sentí,
porque fui feliz y no me arrepiento de lo que he vivido,
asi sea bueno o malo,
pero estoy seguro que fuimos esas islas que encontramos en el mar
para aprender a bajar del barco,
para luego llegar a tierra firme...
yo llegué... vos también.
Los dias felices...
mucho no los recuerdo... trato de no gastarlos,
pero me alegra saber que para vos, revivirlos,
es una forma de recordar que una vez amaste... y mucho...
como yo a vos.
A veces no es necesario escuchar tu voz, es verdad,
pero tus ecos ya no me suenan,
ni a la distancia, ni en el alma.
Es una película sin sonido... sin risas,
es una película sin imágenes... solo sentimientos.
Ya no creo que juegues...
pero tampoco creo que valoras mi voz,
mi voz presente... mi voz que ahora existe.
Pero te digo en voz baja que,
aquello que me diste, sigue conmigo...
lo que yo te dí no lo se...
No es fácil recordar cada "te amo"
con el silencio de un "ya no debo recordarlo",
de un... "te amé"...
Hubiese sido lindo,
seguir deciéndotelo... hoy...
¿No?
© Juan Manuel Ramos