
Nunca te dije que te extraño,
que los dias se me hacen eternos,
que por las noches te pienso apasionadamente,
te busco desesperado,
te encuentro en la memoria,
en la eterna ausencia.
Nunca me viste llorar por vos,
nunca me viste despertar y nombrarte,
en silencio, a los gritos, en llanto.
Llamarte de tu exilio,
intentar arrancarte de tu lugar,
de allá, de acá.
Tus besos en mi frente me humedecen el alma,
mi alma, quebradiza por la sequía,
ahogada en el vacío,
fundida en el silencio de tu voz,
en el eco de tu sombra.
Y nada me consuela,
nada me alivia la pena ni el castigo
al que me ha sometido este orgullo.
Y hoy debo dejarte ir,
aunque se me parte en dos el corazón.
Y nada de los dos se recupera,
vos allá, yo por ahí,
perdido en el perfume de tu "adiós",
en las huellas de tus palabras.
vos allá, yo por ahí,
perdido en el perfume de tu "adiós",
en las huellas de tus palabras.
Y desde donde estemos,
escucha mi voz...
te llama... te nombra...
Ven a verme, por favor.
© Juan Manuel Ramos