MEMORIA


Un paisaje sin tierras,
sin lunas, sin estrellas.
Un agujero del infinito donde los sentimientos
se dejan ver.
Un paĆ­s sin banderas, sin habitantes,
sin leyes.
El brillo apagado de lo pĆŗtrido,
de lo ausente.
La sonrisa de un rostro...
sin ojos, sin labios.
Una suave caricia... sin ser suave.
Una violenta emoción.
El ahogado naufragando
en la tierra del olvido.
La eternidad de los corazones muertos,
del cuerpo ausente.


© Juan Manuel Ramos

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