Y en un minuto desapareces;
como agua entre los dedos te escurres dejando la huella del maremoto en mis manos,
en mis sentidos.
Y sin nada que pensar, ni decir,
ahogaste el sentimiento que nos hacia vulnerables al deseo,
fuertes al destino.
Emigraste al pasado,
dejando palabras pendientes que hoy las escucho en silencio,
en mi mente que esquematiza tu cuerpo, que las tatúa en mi piel.
Y llevo conmigo el olvido inconcluso.
Levanto del piso restos de mi orgullo.
Mis manos lloran, mis ojos tiemblan.
Pasó tu historia por mi, cual tren por su estación,
dejándome el peso del viaje, el cansancio de la soberbia,
de las vanidades que me acariciaron al llegar.
Caí en tu agujero abismal, en tu adiós penetrante,
en tu espalda alejándose para siempre,
en el olvido del celeste de tus ojos.
Abrazo tus harapos que aún guardan las ilusiones que juntos soñamos,
que juntos vimos nacer...
y yo morir.
y yo morir.
© Juan Manuel Ramos
