ATENCIÓN:
ESTE ESCRITO CONTIENE LENGUAJE ADULTO
-Amor… ¿Dónde estas?
Tus ojitos idos, ausentes frente a mi me indican que debo ser yo el causante de tu partida, aun sin mover tu cuerpo… y es que… ¿a quien le interesa el cuerpo cuando hay algo dentro nuestro que no nos deja seguir ese camino que tomamos en la vida?… amor, ¿acaso a vos te pasará eso? ¿extrañarás algo o a alguien? ¿será solo por trabajo? O… lo peor de todo…
-¿acaso ya no me querés mas?
Tu silencio me arrastra abruptamente hacia un precipicio de dudas y misterios, de pensamientos encontrados entre si y accidentalmente haciendo un nudo en mi garganta que me deja atónito, con ganas de desprender un grito al aire… pero queda ahí, encerrado dentro mío, rompiendo los tímpanos de mi alma, quebrajando ese corazón que lograste reconstruir después de un fracaso doloroso, asi como yo del tuyo…
Tus ojos caen desde el techo, donde estabas mirando y me los clavas en los míos… recorres mis labios con ellos, y tu cara me anuncia que algo no está bien, que no puedes hablar, mas allá de que yo, como siempre, te ataque con una pregunta tras otra.
Pero… -amor… no has contestado mi pregunta.
Me da una caricia en el rostro suavemente, como intentando decirme algo… quizás que ya no es lo mismo de antes, cuando en aquel tiempo donde recién nos conocíamos la vida era lo mas hermoso, vivíamos momentos únicos, llenos de alegría y cada cosita que sucedía nos hacia tan felices… hoy, puede que ya no sea así; quizás también sea porque en aquel tiempo no vivíamos juntos, nos veíamos muy pocas horas al día, y todavía nos faltaba conocernos, y es que, aunque pase el tiempo, siempre nos va a faltar conocernos un poquito mas.
- No es nada… dejame pensar un segundo, ya lo sabrás.
¡¿Qué ya sabré qué?! Acaso tiene a otro y me lo quiere decir cuando me lo presente:
-Hola, ¿Qué tal? Yo soy el otro, ¿vos quien sos?
-Yo… estemm.. soy el príncipe de Holanda, vine a tomar unos mates a la casa de mi amigo y que me cuente de tu vida. Me han dicho que lo que tenés de ego, lo tenés de malo en la cama… ¿puede ser?
Voy a meter púa para hacerlo quedar mal. Al final, si me deja por otro, puede ser por la plata nomás, porque no va a conseguir a alguien que le de lo que yo le doy.
-Ay, por favor ¿me ayudas a llevar las maletas al taxi? ¿O acaso se te van a despintar las uñas, loca egocéntrica?
Me va a llevar el odio a cuestas cuando lo vea venir y entrar a la casa… ¡Ah, Pero que se atreva a tocar una sola cosa mía! Cada foto deberá estar en su lugar… mirá si quiere poner una de el semi-desnudo haciéndose la chica superpoderosa… en todo caso seria Olivia de Popeye, porque seguro va a ser flaco esquelético que usara ropa de niño aun porque no hay de su talle en adulto. ¡Y tonto! De esos que se creen que la vida les da todo y solo les da la espalda. De esos que se compran un perfume de marca y caro y como dice una amigo mío, después se matan comiendo arroz blanco toda la semana.
Seguro es de esas locas trastornadas que bailan y mueven el culo arriba de cualquier bafle que se les presente ¡y que no hay muñeco que no se haya volteado!
Pero… a mi amor no le gusta eso… y por un gordito no creo que me cambie, para eso estoy yo, y soy un poco inteligente, no ando mostrando el culo, y como arroz blanco, pero también uso perfumes baratos…
Entonces… ¡ya se! Seguro es un viejo de su misma profesión, que se conocieron en su trabajo y que se tiraron muchos palos hasta que paso algo. Quizás fue uno de esos días que me decía que se le quedaba sin batería el celular… ¡Era mentira! Lo apagaba y se iban a tomar una gaseosa a algún kiosco cercano, después lo llevaba a la casa y lo invitaba a pasar para mostrarle unos documentos de trabajo que hace cincuenta años que los tiene (cuando empezó su carrera), y le toca la pierna y se comen a besos y se revuelcan… el viejo deja los dientes postizos en un vaso con agua para que salgan los pedazos de comida que quedan entre ellos y el bastón al lado de la cama… no, no, el andador… porque ni siquiera puede moverse ¡pero si bajarse los pantalones!
Pero… no, era verdad que se quedaba sin batería porque yo había visto antes que estaba baja la misma y hasta yo le he avisado, y cuando llega esta apagado completamente.
¿Y si acaso fuera esa tal Pato? ¡Pero es una mujer! Y que siempre están juntos, que trabajo de acá, trabajo de allá. Quizás ella le fue a pedir un tubo de ensayo para unas muestras y este otro le dijo –toma, agarra este tubo- y ella lo miro, bajo la mirada hasta la bragueta, vio como la oportunidad se estaba dando y se empezaron a besar y lo hicieron arriba de la mesada de la sala de cultivo…
Pero… a el no le gustan las mujeres y mucho menos una amiga, y ella nunca seria capaz de tal atrocidad.
¡Ya se! Quiere estar solo para salir a bailar… ¡claro! Como conmigo no sale porque nos quedamos en casa o cambiamos una salida por un viaje a las sierras a tomar mates… El quiere salir al boliche, a uno de esos donde si tenés alergia a las plumas: no entrés, porque salís derecho a coma cuatro, o que no podés caminar porque todas las locas andan de taco aguja o que te manotean el ganso como si fueras trofeo del Rally Dakar… ¡ma’ que rally! ¡Como si estuvieras regalando una boa de color rosa! Y ni hablar si se te acerca uno a hablar… de mil pasivas histéricas, una activo que se hace el ganador se te acerca con un olor a chupe ¡que te mamás de olerlo mientras habla! Y no falta la pasiva que te mira mientras chupa el sorbete, como diciendo “mírame papi… te como todoo”… y vos tenés ganas de decirle “ay nene, primero soltá el chupete, deja la teta de mama, a la bragueta no se le hace homenajes y por ultimo, aprende a caminar” locas que de bebe nunca dejaron la leche.
El quiere salir, que una de estas huecas se le acerque, le diga “hola, me llevas a algún lugar” seguido de un “si, me dejo… snif… pero es una basura de persona, aunque era bueno por dentro, no se por que me dejo” y resulta que ese “bueno por dentro” es el prostituto de la calle Colón al fondo, el que se junta con las traviesas de por ahí… ¡y claro mamita! te dejo porque lo querías tener en tus bombachas al tipo… o quizás sos muy pasiva y tu contorneo de cintura le quitaba los clientes o preguntaban por “esa loca culito bien hecho”… ¡quien se lo soportaría!
Pero… a el salir le gusta, pero conmigo si es que salimos a algún lado… ¿Entonces…?
¿Será quizás porque se enteró algo de mi?
¡¿Pero que se puede enterar?! ¿Que lo amo con toda mi alma y que jamás le seria infiel ni con el pensamiento? ¿Acaso apareció alguno a decirle que yo pelé varios caramelos en algún momento que él no estuvo? Porque si es así… ¡¡QUE VENGA ESA MARICA!! Acá le voy a estar esperando para agarrarla de los pelos y arrastrarla por el asfalto, boca abajo por mentirosa, por trola metida y de paso la meo encima, ¡por culiada!
Pero… ¿quien puede hablar de mi, si a mis cosas me los guardo yo y son las mismas que el conoce?… es como que son “nuestros” secretos…
Ah! Internet… este estuvo metido en las páginas donde muestran el culo como si fueran fotos del embudo del Dique San Roque. Son todas unas necesitadas de afecto… anal.
¿Y si buscó y encontró a alguien buenito?
Yo se que suelo ser muy malo y que puedo llegar a lastimar muy dentro, pero… ¿me merezco que me cambie por otro porque no puedo con mi temperamento? ¿Acaso no valora que vivo internado dos por tres sentado en un sillón, contándole a alguna psicóloga cuantos pedos entran en una botella para mi criterio y que ella diga que son dos mas de los que yo cuento? ¿Acaso no vale la pena? Porque si fuera por mi, me quedo sentadito en casa y con esos mangos que gana la psicóloga me compro una gaseosa, unos sándwiches de miga y me pongo a contar a mi antojo cuantos son los pedos que entran en una botella… pero, por mas que vaya por mi, también lo hago por el, para cambiar yo y que el se sienta mejor, hacerlo sentir mucho mejor de lo que puedo.
¡Pero todo es una bosta! ¡La psicóloga culiada que me da la contra en todo! Mis amigos que en vez de preguntarte “¿estas bien?” te dicen: “No sabes lo que me pasoooo! Estuve con un chongo que bla bla bla”. Mi perra, mi mascota… sencillamente le chupa un huevo si la llamo para hacerle un mimo, prefiere estar revolviendo bolsas de basura con otros perros mugrientos. Los ratones se me quieren escapar y cuando me ven que los voy a sacar de sus jaulas se esconden en las sombras. Con decirte que todo el mundo ha visto las ratas inmensas que hay en la casa de adelante que tenemos y que yo… ¡NO! ¡Conmigo se esconden las muy forras!
Mis vecinos: Unos lelos, otra que piensa en chupe, cuarteto bien negrazo y no deja de hablar del ex, la otra esta a los gritos con las criaturas, y la otra no sale a la vereda cuando esta el infeliz del marido porque no la deja. Al final… ¿soy el único pelotudo plantado en esta tierra rodeado de gente “inexistente”?
¿Será tal vez que necesita un tiempo solo?
¡¿Tiempo solo?! ¿Para que necesita un tiempo solo? ¿Para mirar videos pornos y masturbarse hasta que le quede dormido el brazo y siga con la izquierda y después, sino, con los tomos de enciclopedias que tiene guardados al pedo, frotándose hasta el cansancio?
¿Para sentarse en la mesa mientras mira pelotudeces en televisión y escucha ese folclore pedorro que es de los años 60 mas o menos?
¿Para meterse a la pileta un día de calor y pensar en los chongos que podría tener si yo no estuviera más, o en las salidas a los boliches plumíferos, o levantarse a la compañera de trabajo, o juntarse con una marica adinerada, que el culo es su alcancía?
No, no, me parece que estoy pensando mal de el y no se lo merece… pero… ¿Por qué dijo que ya me voy a enterar? ¿De que carajo tengo que enterarme?
Me enferma cuando me dice así pero esta vez no es una de esas historias que ya me la contó quinientas mil veces… bah, quinientas mil un veces, porque nunca me lo dice con esos ojitos tristes.
¿Acaso le dolerá dejarme?
¡Y sii! Le va a tener que doler porque sabe que ser como yo… no existe… que le brinde todo lo mejor de si, que le ame de tal manera y que en la cama… ¡puf!! Le haga gemir conque solo me mire… Que cuerpito como este, sabe que no va a tener… y que con otro… (lo maldigo ahora…) se le va a dormir, y ese otro no se va a quedar apoyadito en su pecho… naaaaa… se va a vestir con olor a culo chupado, pito humedecido y va a ver que bulto consigue para poder largar eso que le quedo adentro, aun. Después con el culo transpirado se va a bailar, a moverlo, y el pelito le pase de izquierda a derecha y viceversa al son de la música disco de algún deejay, de esos maracas aburridos que se creen las David Guetta y no son mas que unas pobres diablas, muertas de hambre, que lo único que tienen en su casa son casettes de música y ni siquiera un equipo para escuchar porque los 5 pesos que les pagan por la noche, se lo gastan tratando de levantarse a un tipo invitandole un trago, tipos de esos musculosos que bailan y se sacan las remeras haciéndose las ricas y son solo tragos amargos, con olor a pichi de gato. Y de esas musculosas que se hacen las machas y después terminan dándose vuelta como si fueran una tortilla de huevos, aunque de huevos no tienen nada, se trucan de tal manera que los testículos les queda en la cabeza, como sombrero de cowboy, de esos cowboy que se mataban a tiros, pero éstas se comen las balas a dos manos y no agarran la pistola para matar, sino que la chuponean un rato hasta que salga el humito después de la bala.
¿De que quiere que me entere el amor de mi vida?
¿De que ahora prefiere café en vez de mate? ¡Ah, pero la cafetera es mía y si me quiere dejar, me la llevo! ¡Que no se haga el sota porque los regalos son regalos y no hay arrepentimientos después ni devoluciones!
Pero no haría todo este misterio si acaso quiere algo sencillo…
¿Quizás será que tengo pozos en las nalgas? ¿Alguno que no había visto yo? ¿O es ese rollo que tengo en mis panza, que va creciendo día a día?
Porque si es eso, bueno… ¡el es culpable de darme esta vida! Tranquila, relajada, sin complicaciones… donde me rasco el papo todo el día…
Pero no, no creo que sea eso.
¿Acaso se canso de pedirme que vaya con el a las fiestas de todos los cumpleaños de la familia? ¡Bueno! Son ciento setenta cumpleaños anuales en los cuales siempre quedo solo porque el se va a cagar de risa con sus familiares y yo como un tábano en mi propia bosta (que es mi odio) mirándolo mientras no me pregunta si estoy bien…
No, eso no es… ya lo hemos hablado.
-Amor, quiero decirte algo…
¡¡¡Que mierdaaaaaaaa!!! Decímelo de una vez, me voy armando las maletas dándole paso al otro para que ocupe mi lugar, pero no vuelvas… no me mandes un mensaje de texto ni me llames… yo no soy segundo plato de nadie.
¡¡¡Y te vas a arrepentir!!! Te lo juro… me vas a extrañar al ver a la otra pasiva acostada al lado tuyo con la cara llena de cremas y pepino y vaya a saber que clase de verduras en rodajas creyendo que le van a quitar dos años de los poquitos que tiene, y que lo quieras abrazar y sientas que te abrazas a vos mismo porque tu brazo da la vuelta entera de tan flaco que es el desnutrido de hambre y de amor… Un pasajero que el tren de la vida no le quiso llevar por obscena y sucia, con ese aliento a leche pasteurizada porque recién deja de ser bebé (tal vez por eso sea), ese color de piel blanca, como esqueleto, y que le caigan las babas en la almohada, chorro tras chorro porque de tanto tener abierta la boca le falla la mandíbula. Y ese olor a grasa que le va a salir del cuerpo cuando pase un día sin bañarse. Que los pelos de las axilas (que va a tener muchísimo, porque yo no tengo casi nada) le va a agarrar un olor a chivo insoportable y agrio, que te va a dejar ardiendo los ojos cuando pases detrás de el.
¡Aaaahhh! Pero es una diva con glamour que se la pasa escuchando Lady Gaga y baila como si fuera el travesti mas popular de un show bailable berretongo. Y yo… yo escucho Vanesa Méndez, y se que no te gusta pero no ando bailando como una hueca moviendo el culo de acá para allá, como si hablara… no, yo me quedo escuchando y cantando y a veces hasta actúo… pero ésta no sabe nada de actuación mas que fingir un orgasmo, de tantos viejos con los que se acostó.
Y va a tener esa voz tan de mujer que… ¡mamma mía! En cambio yo… no seré taaan macho, pero los años de trabajo como locutor me fueron formando una voz media gruesa. Esa también seguro agarró un micrófono alguna vez, pero lo chupaba la estúpida, no sabia para que servia eso.
- Ehh… si… ¿Qué, mi vida? ¿Qué querés decirme?
- Vamos a tener que empezar a barnizar el techo, amor…
¿¿Barnizar??
¡¿El puto techo de madera es culpable de la bronca que me trague en todos estos minutos?!
¿Así que no hay ni chongo, ni marica dando vueltas, ni amiga, ni compañera, ni deejay, ni musculoso, ni nada? ¿solo es el puto techo…?
- Esta bien barnicemos el techo… total… nunca te importa lo que yo pienso…
© Juan Manuel Ramos