AYER, PARA SIEMPRE


 


Camino por la ciudad respirando el mismo aire que ayer nos convertía en dos fugitivos de nosotros. Esa ráfaga de aire que nos desvestía el alma y nos llenaba de palabras para decirnos, luego, al frenar para descansar en algunos de aquellos lugares: a la orilla de las vías del tren, que por cierto: ¿seguirán escritas las palabras que marcábamos con la punta del llavero?, pues no lo se…y creo que… nunca lo sabré.
Esas noches donde el deseo se apoderaba de nuestros pensamientos y mirábamos el reloj a cada instante por no querer esperar mas el momento de llegar a desnudarnos en casa y entregar lo que hoy ya no podemos.
Y te fuiste… me quede con todas las palabras, los sueños, las esperanzas ahogadas en un mar de frustraciones, de dudas y de sentimientos confusos. Tuve que aceptar que lo hicieras, pues, en ese momento ya no había forma de recuperarte.
Y si fui un cobarde, aun me duele; y si era lo que debía hacer… también. Me duele haber perdido el amor, la fe. Me duele que te llevaras con vos, envuelto en trapos viejos un pedacito de mi, ese que seguramente ahora recuerdas.
Hoy caminaras acompañado de alguien, frenaras a descansar a la orilla de cualquier lugar e incluso escribirás su nombre miles de veces. Lo abrazaras, lo besaras y ansiaras el momento para hacer el amor. Yo camino solo siempre, y aunque quiera alguien acompañarme, guardo ese momento que siempre era nuestro.
Algunas veces te extraño y me alimento de los recuerdos, reproduciendo una y otra vez tu voz en mi cabeza… que muy bien ya no la memorizo.
Llámame si alguna vez (aunque lo dudo), recibes ésta. Yo estoy en el mismo lugar esperando verte llegar con los brazos abiertos llenos de ese calor que siempre dabas.
No sabes, ni te imaginas todo lo que daría por verte los ojitos diciéndome la mas mínima palabra, escuchar tu voz, la que al fin y al cabo me lastimo. Pero ¡no! No te guardo rencor, para nada… Solo que a veces me dan esos ataques donde necesito odiarme y busco culpables. ¡Vos me conoces! ¡No hace falta que te este explicando esto!
Bueno. Tengo que partir de este lugar, es tarde, la calle es media insegura y queda muy lejos de donde estoy viviendo, pues tengo una hora de viaje hasta llegar, y mientras voy dibujando tu cara y tu cuerpo con mis dedos sobre el volante, sigilosamente, pues ya no es lo mismo… alguien me acompaña.
Espero me recuerdes de vez en cuando… y que los años nunca borren los momentos…
Te llevo en algún lugar cohibido de mi corazón…
Tal vez no vuelva a verte nunca más.





 © Juan Manuel Ramos

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