ADIOS AMOR, ADIOS



Llego el momento que ninguno de los dos debió imaginarse alguna vez. 
Dos actores improvisando la escena mas triste de toda la historia que han protagonizado. 
El momento de despedirnos se nos acerca, 
llenándonos de dudas y misterios, 
de sensaciones nunca antes vividas, 
ni escuchadas. 
Llega el momento de vivir lo que nunca pasó, 
y de saber sobrevivir a la situación, 
alejados para siempre, 
distanciados por decisión propia... por casualidad.
Las voces callarán.

Demasiado adultos para darse cuenta de que esto no funcionaría nunca, 
o demasiado infantiles para vivir una historia verdadera. 

Pero vos, yo, viviendo excitados por amar, 
la delicia de la manzana que nunca debe morderse 
y la víbora que se enreda por nuestros cuerpos, enlazándolos, 
creando una cadena que nos mantiene presos... de nosotros mismos.

Y ese "adiós" que creímos sencillo, 
nos está devorando el alma, salvajemente, con apetencia. 
Nos expone a la tristeza, a la melancolía. 
A la destrucción.
Caminos que se dividen, nudos que se sueltan. 

Y no habrá regresos. 

No estarán los abrazos de cada día
ni las caricias de cada recuerdo. 

No estarás vos, no estaré yo. 

Te paras frente a mi.
Hablas.
Todo muere.

La luz de tus ojos se nublan. 
La noche se derrumba. 
La voz se apaga.
Tus manos tiemblan. Las mías también.
Se cierran.
Das media vuelta dejándome tu espalda frente a mi. Y caminas.
Frenas.
Silencio.
Miras por sobre tu hombro hacia atrás.
Silencio.
Suspiras.
Y te vas.

Dejas una estela de vos,
en silencio, sin importarte mis ojos,
mi voz, mis manos.

Mis cimientos caen,
se consume la ternura,
llueve,

todo se concluye...




© Juan Manuel Ramos

SEGUIME EN INSTAGRAM

@juanmanuelrss