Y otra vez mi cabeza pensando lo que me hace esta forma de sentirme así,
tan lleno de nada, repleto de razones ilógicas y excusas para llevar adelante mi “yo”.
Otra vez las palabras que no pude decir durante mucho tiempo
me transportan a lugares y momentos que no quiero recordar,
que no quiero comparar.
me transportan a lugares y momentos que no quiero recordar,
que no quiero comparar.
Me miro al espejo y descubro las caricias invisibles que aun han quedado;
caricias de la misma ternura que a un niño; ese niño: ya no soy.
caricias de la misma ternura que a un niño; ese niño: ya no soy.
No soy esa persona que cegaba el mismo sus ojos,
ojos que pudieron sentir la amargura de estar presentes,
presentes de la crueldad y del daño que lentamente hacías en mi…
prodigioso fue cuando mi cabeza despertó y se dio cuenta.
presentes de la crueldad y del daño que lentamente hacías en mi…
prodigioso fue cuando mi cabeza despertó y se dio cuenta.
En ese momento pude sentir que quería escapar,
no se si lo hice o al menos lo intento hasta el día de hoy.
no se si lo hice o al menos lo intento hasta el día de hoy.
No te culpes, no quiero culparme,
Tanto fue lo que entregamos de ambas partes
que puede parecernos demasiado extraño, al mirar en retrospectiva,
todo aquello que hicimos para ese final.
todo aquello que hicimos para ese final.
Inútil resultaron los días, el tiempo, las horas, los momentos,
sentir que nada valía la pena si no estábamos juntos, Tanto… ¿para que?
sentir que nada valía la pena si no estábamos juntos, Tanto… ¿para que?
Esto me lleva a situaciones donde lastimabas mis sueños,
cada uno de ellos con la facilidad que vos tenias,
en cada palabra, silencio, mirada y tacto.
cada uno de ellos con la facilidad que vos tenias,
en cada palabra, silencio, mirada y tacto.
Repiqueteando los dedos crecía eso en mí:
miedo a lo que yo diga, haga o piense.
Este es el momento donde me doy cuenta que…
fui lo que fui porque quise serlo de alguna forma.
Hoy decido mi presente… y no existes mas en el.