LO QUE UNA VEZ SENTÍ


Una vez escribí sobre algún lugar físico 
que mi mente no recuerda, 
las palabras que siempre quise decir y nunca pude 
porque no me animaba a abrir los labios para hablar…
solo actuaban mis ojos 
al observar aquel crucigrama de palabras, 
de sentimientos, de silencios.

Y en aquel lugar quedo todo aquello 
que quise guardar para siempre 
y que como todo lo que he hecho, 
quedó dejando un espacio vacío 
en algún rincón perdido de mi habitación, 
ésta de dos por dos, 
la que día a día me asfixia de palabras sueltas largadas al azar 
intentando formar un rompecabezas 
definiendo quien o que soy…

Y me pides que deje aquello atrás, 
que empiece a trazar nuevas líneas, 
que las señales aparecerán como si nada fuera 
y cuando me de cuenta ya habré escrito un libro 
diciendo muchas cosas que, en mi interior, 
algo va a rebelarse para darme cuenta de mi identidad.

No, ¡¡no me pidas eso!! 
¿Como crees que podría?

Ese montón de, ya chatarra, marca mi pasado,
el tiempo que le dedique a cada una de esas cosas 
porque en ese momento me sentía inspirado para expresarlo, 
de esa forma que ya no recuerdo.

Un álbum de fotografías oxidadas, 
un montón de hojas amarillentas 
y una sensación desconocida, 
eso es lo que tengo en mis manos en este momento, 
cosas que tuviste vos hace mucho tiempo 
y que no te diste cuenta… ¡qué tan valiosas eran!

Esas cosas, hoy, 
no se venden ni por todo el oro ofrecido…
pues, dentro de cada una, lleva mucho más que valor.

Mirándome al espejo me doy cuenta 
como fue pasando el tiempo, 
como mi rostro fue tomando forma a la edad…
veo a través de él como llegué hasta hoy, 
aunque sin cumplir tu promesa de estar conmigo.

Y mis labios comienzan a temblar… 
mi nariz dándome, como siempre, aquel cosquilleo, 
el cual anunciaba cada vez que aparecía…
una futura lagrima. 
Lagrima que termina en mis labios, 
humedeciendo los resquicios de mi rostro, 
esa sequedad que dio el saber que fui lo que no quise ser, 
o que aparenté ser lo que querías que fuera…
¿y que fue de mi en aquel momento?

Las ansias por tener en mis labios 
el humo agrio de las lágrimas 
y la ceniza de mis ojos en mis manos, 
hacen que esta forma de expresarse 
se vuelva sensible y tenue, 
dejando pasar por alto cosas que no me dejo decir…
cosas que no puedo.

Guarda con vos cada palabra que he dicho en silencio 
y cada susurro que he gritado…
es la única prueba que tienes 
de saber cuánto siempre te amé…



© Juan Manuel Ramos

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