ESPEJISMOS (III)

HUNDIDO



Todavía imaginando que alguien vendrá a sacarme de este pozo 
al cual, tal vez, por curioso, me metí solo y no puedo salir. 
Me estoy acostumbrando a vivir en el silencio, en esta oscuridad, 


en esta soledad que me ha hecho imaginarme caras, voces, sentimientos. 
Un montón de cosas voy a abandonar si llego a salir de acá, 
¿y alguien me pregunto si yo quería? 
Todavía creo no estar preparado para ver la luz, 
para ver a otra gente… 
¿y si me pongo agresivo al desconocer esas cosas nuevas? 
¿Y si después me dicen 
“tendríamos que haberlo dejado que se pudra en ese agujero?” 
Entonces no, déjame por las dudas acá, 
todavía no estoy preparado, 
no me siento cómodo conmigo mismo aún. 
¡Eh! No pasa nada. 
¿Por qué quieren sacarme ahora y nadie hizo nada porque yo no me metiera en esto? 
Ah, pero claro, era decisión mía, seguro, 
y para eso están los amigos, para pegarte el ultimo empujón ¿no? 
¡Que bueno que tengo a esa gente de mi lado! ¡Estoy feliz!
Pensamientos que logran captar mi atención unas… mmm… ¿23 horas, 59 minutos

(aproximadamente, quizás mas).
Y vuelvo a caer en el deseo, en la miseria.

Personas que aparecen y luego desaparecen, 
que un día están conmigo, y al otro en contra; 
personas que me hicieron quererlas, 
que intentan luego, hacerme odiarlas. 
Por suerte siempre mantengo lo que soy, lo que fui. 
Si de pronto mis sentimientos se confunden, 
luego se aclaran y me doy cuenta de quien es quien, 
aunque muchas veces no quiera aceptarlo yo.
Hoy a mi alrededor veo rostros ilusionados, 
sonrisas arrepentidas y miradas perdidas 
en el fondo de esta taza de café; 
café que bebí y mancho mi boca, 
inculcando en mi el hacerme respetar 
aunque muchas veces hago las cosas de tal manera 

que no me respeto ni yo mismo.

Paso a paso como siempre, con mi forma de aprender suave, 
voy dejando mi huella por los lugares y personas por donde paso. 
Intento ser cada vez mejor, pero lo hago inconsciente; 
yo quiero ser yo, quizás egoísta, tal vez maduro, quizás infantil, 
aunque me vean como estúpido intentando reparar cosas del pasado, 
que ni siquiera se si existieron o solo fueron sueños.

Todavía tengo miedo señora vestida de blanco. 

Sígueme angelito, agarra mi mano y no mires alrededor. 
No temas, ya despertaremos.



© Juan Manuel Ramos

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